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5 de junio de 2026

3 millones de barriles al día: ¿qué hará falta para reactivar la «supercuenca» venezolana?

3 millones de barriles al día: ¿qué hará falta para reactivar la «supercuenca» venezolana?
Venezuela está recuperando poco a poco su importancia en el mercado mundial del petróleo. Tras haber llegado a producir más de 3 millones de barriles diarios (bpd), el país se está recuperando hoy tras un prolongado desplome de su producción. La producción y las exportaciones comenzaron a repuntar en 2026 tras una serie de ajustes normativos y un compromiso internacional renovado, lo que ha desplazado el debate de si el crecimiento es posible a la rapidez con la que realmente puede producirse un retorno a la escala de una supercuenca. Las exportaciones recientes ya han superado los 1,25 millones de barriles diarios, el nivel más alto en años, lo que pone de relieve tanto el impulso como el margen de maniobra que queda para la recuperación. Pero la verdadera pregunta ahora es qué se necesitará para transformar esta recuperación temprana en un retorno sostenible a la escala de una supercuenca.

La realidad de las inversiones

A principios de 2026, el presidente estadounidense Donald Trump pidió una inversión de 100 000 millones de dólares para reactivar el sector petrolero venezolano. Aunque este anuncio llamó la atención, los modelos del sector sugieren que las necesidades reales probablemente sean mayores a lo largo de todo un ciclo de reestructuración. Según Rystad Energy, volver a situar la producción en 3 millones de barriles diarios podría requerir alrededor de 183 000 millones de dólares en inversiones en la fase inicial y en infraestructuras entre 2026 y 2040. De esta cantidad, se necesitan unos 53 000 millones de dólares solo para mantener la producción actual, mientras que más de 65 000 millones de dólares se destinarían a la rehabilitación y modernización de las infraestructuras deterioradas antes de que el crecimiento a gran escala pueda acelerarse.

Es probable que la primera fase de la recuperación venga impulsada por la remodelación de las instalaciones existentes. Años de falta de inversión han dejado muchos activos de producción infrautilizados, más que agotados, lo que significa que intervenciones de coste relativamente bajo —como la rehabilitación de pozos, la reparación de instalaciones y la mejora del acceso a diluyentes— podrían generar beneficios significativos. Los analistas estiman que se podrían recuperar entre 300 000 y 350 000 barriles diarios en unos pocos años solo con estas medidas, lo que convierte la optimización de las instalaciones existentes en la vía más rápida hacia un rápido crecimiento de la producción.

Prioridad a los barriles fáciles

Más allá de unos 1,4 millones de barriles diarios, el reto se vuelve estructuralmente más complejo. Un crecimiento sostenido requerirá el desarrollo a gran escala de nuevos yacimientos —en particular en el cinturón del Orinoco— así como importantes inversiones en plantas de procesamiento, oleoductos, terminales de exportación e infraestructuras eléctricas. Rystad estima que esta fase podría requerir entre 8 000 y 9 000 millones de dólares de inversión anual hasta 2040. En este contexto, la producción podría rondar los 2 millones de barriles diarios a principios de la década de 2030, y el retorno a los 3 millones de barriles diarios solo sería posible hacia 2040.

No obstante, estas perspectivas suponen un avance constante en materia de condiciones de inversión y estabilidad operativa, ámbitos en los que Venezuela aún se encuentra en proceso de recuperar la confianza. Mientras el interés internacional vuelve gradualmente y algunos operadores evalúan oportunidades de regreso al mercado, los inversores siguen destacando la claridad de los contratos, la coherencia normativa y la fiabilidad de las infraestructuras como factores importantes para la inversión de capital a largo plazo.

Más allá de la empresa nacional de explotación petrolera (NOC)

La reactivación a gran escala de una supercuenca no puede llevarla a cabo PDVSA por sí sola. Requiere una participación coordinada entre los operadores internacionales, las empresas de servicios, los financiadores y los responsables políticos para impulsar tanto la optimización de los yacimientos existentes como la expansión de nuevos proyectos. En este contexto, la Venezuela Energy Week, que se celebrará del 26 al 29 de octubre de 2026, se erige como una plataforma comercial clave, que reúne a las partes interesadas para avanzar en las discusiones sobre los proyectos, presentar las oportunidades en el sector upstream y abordar las limitaciones estructurales que siguen condicionando las decisiones de inversión. La cumbre también debería contribuir a traducir el renovado interés internacional en compromisos de inversión concretos a lo largo de toda la cadena de valor upstream.

El retorno de Venezuela a una producción de 3 millones de barriles diarios es técnicamente factible, pero solo gracias a un ciclo de inversión sostenido que se extienda a lo largo de varias décadas. La primera oleada de producción podrá provenir de la rehabilitación de las instalaciones y de las mejoras en la eficiencia, pero la fase siguiente requerirá la reconstrucción de un sistema upstream plenamente integrado. El factor decisivo será la capacidad de Venezuela para mantener un marco estable y propicio para la inversión durante el tiempo suficiente como para atraer el capital, en cantidad y de forma continua, necesario para la reconstrucción de una verdadera supercuenca.

 

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